La Doctrina del 'Terrorismo Civil': Amenazando los Derechos de la Primera Enmienda en Varios Estados
Un think tank conservador, el **Manhattan Institute**, está liderando una campaña nacional para redefinir delitos menores relacionados con protestas como "terrorismo civil". Este impulso legislativo, que ya ha tenido éxito en Utah y está en marcha en Arizona, busca aumentar las sanciones por desobediencia civil no violenta, generando serias preocupaciones entre los defensores de las libertades civiles y los ciudadanos preocupados por la privacidad sobre el futuro de la libre expresión.
Un think tank de derecha, el **Manhattan Institute**, cofundado en 1978 por el exdirector de la Agencia Central de Inteligencia **William Casey**, está detrás de los esfuerzos legislativos a nivel estatal para clasificar delitos menores relacionados con protestas como "terrorismo civil". Conocido por su influencia en la política de tolerancia cero en la ciudad de Nueva York en la década de 1990 y en la campaña de la administración Trump contra los programas de diversidad, equidad e inclusión, el Instituto ahora está impulsando una sentencia de 18 meses de prisión por actos como vandalismo, bloqueo de una carretera o allanamiento de morada durante una protesta.
### El Génesis del 'Terrorismo Civil'
Esta iniciativa se alinea con un esfuerzo más amplio para reprimir a las organizaciones de izquierda y los movimientos sociales, recategorizando la desobediencia civil no violenta como delitos potenciales. **Tal Fortgang**, un becario de política legal en el **Manhattan Institute** y recién graduado de derecho de la Universidad de Nueva York, es un proponente clave de esta teoría novedosa.
Fortgang argumenta que "los agitadores de izquierda de hoy despliegan actos aleatorios de anarquía diseñados para incomodar y perturbar a tantos civiles como sea posible, con la esperanza de presionarlos para que el gobierno cambie de rumbo. Esta táctica se describe razonablemente como una forma de terrorismo, aunque los activistas no son asesinos como Al-Qaeda o Hamás — no usan armas, bombas o amenazas de derramamiento de sangre impredecible. En cambio, participan en *terrorismo civil*."
Ha centrado su justificación para esta teoría en activistas contra la guerra, pro-palestinos y Black Lives Matter, afirmando que constituyen la "mayoría abrumadora de grupos que participan en este comportamiento". Fortgang asegura que la comisión masiva de delitos menores para intimidar o coaccionar a una población para que adopte ciertas políticas justifica su reclasificación como terrorismo civil.
### La Legislación Toma Forma: Utah y Arizona
Dos proyectos de ley a nivel estatal, escritos por el **Manhattan Institute**, respaldado por multimillonarios, están impulsando activamente la visión de Fortgang.
En Utah, el **HB 331** fue aprobado a principios de este año y promulgado por el gobernador **Spencer Cox** el 24 de marzo. La ley aumenta las sanciones por "conducta desordenada agravada" durante las protestas, crea un nuevo delito por "avanzar ilegalmente organizaciones extranjeras" y prohíbe de manera controvertida que los civiles usen máscaras en las protestas, una medida criticada por su inconsistencia dada la capacidad de las fuerzas del orden para usar máscaras.
En Arizona, la legislación modelo del **Manhattan Institute**, el **HB 2136**, ha superado la Cámara de Representantes y está a la espera de una votación en el Senado estatal. Los demócratas de Arizona están jurando obstaculizar el proyecto de ley, y la gobernadora **Katie Hobbs** vetó un proyecto de ley similar el año pasado que habría convertido el bloqueo de una carretera en un delito grave.
### Libertades Civiles Bajo Amenaza
Los defensores de las libertades civiles están lanzando serias alarmas sobre estos esfuerzos legislativos. **Darrell Hill**, director de políticas de la **American Civil Liberties Union de Arizona** (**ACLU de Arizona**), destaca el historial de Arizona de atacar a los manifestantes, señalando que estos proyectos de ley son parte de una narrativa impulsada por la administración Trump para equiparar la actividad de protesta de izquierda con el extremismo y el terrorismo basándose simplemente en puntos de vista o actividad expresiva.
La senadora estatal de Arizona **Catherine Miranda**, la segunda demócrata de mayor rango en la cámara alta de Arizona, calificó el **HB 2136** como "un ataque a todos nuestros derechos de la Primera Enmienda: el derecho a reunirse, a la libertad de expresión, a solicitar a nuestro gobierno". Advirtió que si se aprueba, el proyecto de ley de "terrorismo civil" convertiría en delito grave que dos o más personas bloqueen una vía pública.
Fortgang, en respuesta a las preocupaciones sobre la infracción de los derechos constitucionales, declaró que permitir la desobediencia civil sin control "subordinaría los intereses legítimos de todos los demás a manifestaciones cada vez más escalonadas que se apoderan de nuestras vidas". El representante **Michael Way**, un representante estatal republicano de un suburbio de Phoenix, citó las intensas protestas por las políticas de aplicación de inmigración del presidente **Donald Trump** como justificación para codificar el "terrorismo civil".
### Ecos Históricos de Represión
Las autoridades tanto en Arizona como en Utah han intentado previamente utilizar leyes cuestionables para reprimir los movimientos progresistas y de izquierda. Durante las protestas de 2020 por el asesinato de **George Floyd**, los fiscales en Salt Lake City y Arizona acusaron a los manifestantes contra la brutalidad policial de delitos graves bajo estatutos de pandillas.
En Phoenix, 15 manifestantes fueron acusados de participación en una pandilla callejera criminal después de que los fiscales del condado de Maricopa engañaran a un gran jurado sobre la existencia de una "pandilla ACAB (todos los policías son bastardos)". Estos cargos finalmente fueron desestimados por un juez, y la fiscal principal fue suspendida de ejercer la abogacía durante dos años por su papel en la fabricación de los cargos. Estos precedentes históricos subrayan el potencial de uso indebido de poderes legales ampliados contra los manifestantes.